Totuna nace de la memoria.
De una relación temprana con la cera, el olor y el color, donde la materia queda ligada a momentos concretos en el tiempo.
Con los años, ese vinculo se traslada al objeto.
Las piezas no parten de la función, sino de forma.
Formas con presencia, superficies que reaccionan a la luz, materia que cambia con el tiempo.
El fuego no es el inicio, es una consecuencia.
En un mundo acelerado, Totuna introduce pausa.
Totuna trabaja desde lo que permanece. Incluso cuando cambia.
Presencia antes que función.